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Gastroenteritis en niños: síntomas y qué hacer
La gastroenteritis aparece con frecuencia en las familias con niños pequeños.
De repente empieza el vómito.
Después llega la diarrea.
Quizá algo de fiebre.
El niño no quiere comer.
Y nuestra principal preocupación pasa a ser una muy concreta:
¿Cómo evito que se deshidrate?
Esa es precisamente la cuestión más importante cuando hablamos de gastroenteritis en niños.
La mayoría de las gastroenteritis infantiles son procesos agudos que evolucionan favorablemente, especialmente cuando el niño consigue mantener una hidratación adecuada.
Pero los bebés y los niños pequeños pueden perder líquidos con rapidez.
Por eso conviene saber qué podemos hacer en casa, qué alimentos ofrecer, qué líquidos son adecuados y, sobre todo, cuáles son las señales que indican que necesitamos valoración médica.
¿Qué es la gastroenteritis infantil?
La gastroenteritis aguda es un cuadro caracterizado principalmente por diarrea y, con frecuencia, vómitos, dolor abdominal y fiebre.
Lo más habitual durante la infancia es que su origen sea infeccioso.
Los virus son una causa muy frecuente.
También pueden intervenir bacterias y, con menor frecuencia en nuestro entorno, determinados parásitos.
La Organización Mundial de la Salud define la diarrea generalmente como la aparición de tres o más deposiciones blandas o líquidas en un día, aunque siempre debemos tener en cuenta cómo son habitualmente las heces del niño.

Esto es especialmente importante en los bebés amamantados, cuyas deposiciones pueden ser normalmente bastante blandas y frecuentes sin que exista diarrea.
Síntomas de la gastroenteritis en niños
Los síntomas pueden variar bastante.
Los más frecuentes son:
- diarrea;
- vómitos;
- dolor o molestias abdominales;
- fiebre;
- pérdida de apetito;
- cansancio.
No todos los niños presentan todos los síntomas.
Algunos empiezan vomitando y posteriormente aparece la diarrea.
Otros tienen principalmente deposiciones líquidas.
Y algunos pueden presentar fiebre desde el principio.
La duración también varía dependiendo de la causa.
La mayoría de las gastroenteritis víricas tienen una evolución autolimitada, aunque la diarrea puede mantenerse durante varios días incluso cuando el niño ya se encuentra mucho mejor.
El principal riesgo: la deshidratación
Cuando un niño tiene gastroenteritis pierde agua y sales principalmente a través de las deposiciones y los vómitos.
Si las pérdidas son mayores que lo que consigue beber, aparece la deshidratación.
Los niños pequeños son especialmente vulnerables.
La Asociación Española de Pediatría señala que la gastroenteritis aguda es una de las causas más frecuentes de deshidratación, especialmente en menores de dos años.
Por eso el objetivo principal no es conseguir que deje de hacer deposiciones inmediatamente.
El objetivo es reponer adecuadamente los líquidos que está perdiendo.
Cómo saber si un niño se está deshidratando
Hay varias señales que podemos observar.
Entre ellas:
- orina menos de lo habitual;
- pasa muchas horas sin mojar el pañal;
- boca y lengua secas;
- llora con pocas o ninguna lágrima;
- ojos más hundidos;
- está especialmente decaído;
- tiene mucha sed;
- está irritable o excesivamente adormilado.
Cuanto más pequeño sea el niño, mayor atención merece la hidratación.
Si encontramos varias de estas señales, debemos consultar con un profesional sanitario.
Suero de rehidratación oral: el tratamiento más importante
La solución de rehidratación oral o SRO está especialmente diseñada para reponer agua y electrolitos en las proporciones adecuadas.
No es simplemente agua.
Contiene glucosa y sales en unas concentraciones que permiten que el intestino absorba los líquidos de forma eficaz.
La OMS considera la solución de rehidratación oral una herramienta fundamental para tratar la diarrea infantil.
En España podemos encontrar preparados comerciales en farmacia listos para consumir o en sobres que deben prepararse siguiendo exactamente las instrucciones.
Cómo dar el suero si el niño vomita
Este es uno de los momentos que más frustración genera.
Le ofrecemos un vaso.
Bebe.
Y a los pocos minutos vomita.
La solución no suele ser ofrecer de golpe todavía más cantidad.
Cuando existen vómitos, es preferible ofrecer cantidades pequeñas y frecuentes.
Podemos empezar con pequeños sorbos o cucharaditas cada pocos minutos.
Si los tolera, aumentamos progresivamente la cantidad.
La Asociación Española de Pediatría recomienda precisamente administrar las soluciones de rehidratación oral poco a poco cuando existen vómitos.
Si vomita una vez, podemos esperar unos minutos y volver a intentarlo despacio.
El problema aparece cuando vomita continuamente y no consigue retener prácticamente ningún líquido.
Ahí sí debemos consultar.
¿Sirve el agua sola?
El agua ayuda a aportar líquido, pero cuando existen pérdidas importantes por diarrea o vómitos no repone adecuadamente las sales perdidas.
Por eso, cuando existe riesgo de deshidratación, la solución de rehidratación oral es preferible.
Además, no es buena idea sustituirla por preparados caseros improvisados cuando disponemos de soluciones comerciales con una composición controlada.
¿Sirven las bebidas isotónicas?
No son lo mismo que una solución de rehidratación oral pediátrica.
Las bebidas deportivas están formuladas para adultos que pierden líquidos mediante el ejercicio y suelen contener concentraciones de azúcar y electrolitos diferentes.
Por tanto, no deberían ser nuestra primera opción para rehidratar a un niño con gastroenteritis.
¿Y los zumos o refrescos?
Tampoco son una buena opción como tratamiento principal.
Su elevada concentración de azúcar puede favorecer que llegue más agua al intestino y empeorar algunas diarreas.
Un niño con gastroenteritis no necesita cola, bebidas energéticas ni zumos concentrados como sustitutos del suero oral.
¿Debe dejar de comer un niño con gastroenteritis?
No de forma rutinaria.
Esta es otra idea que ha cambiado con el tiempo.
Antiguamente era habitual mantener largos periodos de dieta muy restrictiva.
Actualmente se recomienda recuperar o mantener la alimentación normal adaptada a la tolerancia del niño.
La OMS recomienda continuar ofreciendo alimentos nutritivos y mantener la lactancia durante los episodios de diarrea.
Si no tiene hambre, no necesitamos obligarlo.
Durante las primeras horas puede comer poco.
Lo fundamental sigue siendo la hidratación.
Pero cuando quiera comer, podemos ofrecerle alimentos habituales y fáciles de tolerar.
¿Qué puede comer un niño con gastroenteritis?
No existe una dieta única obligatoria.
Podemos ofrecer alimentos habituales como:
- arroz;
- pasta;
- patata;
- pan;
- verduras;
- carnes magras;
- pescado;
- yogur si lo tolera;
- frutas;
- sopa;
- otros alimentos que formen parte normalmente de su dieta.
Conviene evitar comidas excesivamente grasas o muy pesadas mientras se encuentre mal.
El objetivo no es mantenerlo varios días únicamente con arroz blanco y plátano.
La dieta debe ir normalizándose según la tolerancia.
Lactancia materna y gastroenteritis
La lactancia materna debe mantenerse.
No existe motivo para suspenderla de manera rutinaria por una gastroenteritis.
Podemos ofrecer el pecho con frecuencia.
Además de líquido y nutrientes, resulta familiar y fácil de ofrecer incluso cuando el bebé come menos de lo habitual.
Gastroenteritis en bebés
En los bebés tenemos que ser algo más prudentes.
Su tamaño es menor y pueden deshidratarse con más facilidad.
Además, como las deposiciones de un bebé alimentado con leche materna pueden ser normalmente blandas y frecuentes, debemos valorar sobre todo el cambio respecto a su patrón habitual.
Si tienes un bebé con diarrea, voy a mantener un artículo específico en la web dedicado a este tema, porque requiere matices diferentes a los de un niño mayor.
¿Hay que cambiar la leche de fórmula?
No debe hacerse automáticamente.
En la mayoría de los casos no es necesario cambiar de fórmula ni utilizar fórmulas especiales por nuestra cuenta.
El pediatra puede recomendar modificaciones concretas en determinadas situaciones.
Si el bebé está alimentado con fórmula, seguiremos su alimentación habitual salvo indicación profesional diferente.
¿Los probióticos sirven para la gastroenteritis?
Aquí conviene ser prudentes.
No todos los probióticos son iguales.
Los efectos dependen de la cepa concreta y la evidencia no permite considerar cualquier producto comercial como un tratamiento imprescindible.
La base del tratamiento sigue siendo la rehidratación.
Si quieres utilizar un probiótico, especialmente en bebés o niños pequeños, es preferible consultarlo con el pediatra o farmacéutico y valorar el producto específico.
¿Necesita antibióticos?
Normalmente no.
La mayoría de las gastroenteritis infantiles no necesitan antibióticos.
Cuando el origen es vírico, los antibióticos no aportan ningún beneficio.
Incluso algunas infecciones bacterianas tampoco necesitan siempre tratamiento antibiótico.
El pediatra decidirá si existen circunstancias que justifican realizar un estudio de las heces o utilizar antibióticos.
No debemos administrar restos de antibióticos de tratamientos anteriores.
¿Hay medicamentos para cortar la diarrea?
No debemos utilizar medicamentos antidiarreicos de adultos en niños por nuestra cuenta.
Detener las deposiciones no es necesariamente el objetivo del tratamiento.
El tratamiento fundamental consiste en mantener una hidratación adecuada mientras el intestino se recupera.
¿Y para los vómitos?
Los antieméticos tampoco deberían utilizarse sin valoración médica.
En determinados niños con gastroenteritis y vómitos persistentes, los servicios sanitarios pueden utilizar una dosis de ondansetrón para facilitar la rehidratación oral.
Pero no se trata de un tratamiento para utilizar libremente en casa.
La Asociación Española de Pediatría señala que otros antieméticos están generalmente desaconsejados por sus posibles efectos secundarios y que el ondansetrón tiene indicaciones concretas.
¿Cuándo se necesita suero intravenoso?
La mayoría de los niños pueden rehidratarse por vía oral.
La vía intravenosa se reserva para situaciones concretas.
Por ejemplo:
- deshidratación grave;
- shock;
- fracaso de la rehidratación oral;
- vómitos persistentes que impiden beber;
- determinadas enfermedades asociadas.
La evidencia pediátrica actual mantiene la rehidratación oral como primera opción siempre que sea posible.
¿Cuándo debemos acudir al pediatra?
Conviene consultar cuando:
- el niño no consigue beber;
- vomita repetidamente todo lo que toma;
- presenta signos de deshidratación;
- las deposiciones son muy frecuentes o abundantes;
- tiene sangre en las heces;
- presenta dolor abdominal intenso o persistente;
- está muy decaído;
- la fiebre es elevada o persistente;
- la diarrea se prolonga más de lo esperado;
- se trata de un bebé pequeño y tenemos dudas.
La AEP también recomienda valoración cuando el niño no tolera líquidos, existen signos de deshidratación, presenta mal estado general o dolor abdominal intenso.
Sangre en las heces
La presencia de sangre merece valoración médica.
Puede aparecer en determinadas infecciones bacterianas y también por otras causas que no tienen nada que ver con una gastroenteritis simple.
No deberíamos asumir desde casa que es “solo un virus”.
Dolor abdominal intenso
La gastroenteritis puede producir retortijones y molestias.
Pero un dolor intenso, localizado o continuo necesita atención.

Especialmente si el niño evita moverse, el abdomen está muy distendido, el dolor aumenta progresivamente o existen otros síntomas importantes.
No todo dolor abdominal acompañado de vómitos corresponde a gastroenteritis.
Vómitos verdes
Los vómitos de color verde oscuro o bilioso requieren valoración médica urgente.
No son el vómito típico de una gastroenteritis sencilla y pueden indicar otros problemas.
¿Cuánto suele durar una gastroenteritis?
Depende del agente causante.
Los vómitos suelen durar menos tiempo que la diarrea.
La diarrea puede continuar durante varios días aunque el niño ya esté activo y haya recuperado el apetito.
La OMS considera diarrea persistente aquella que dura 14 días o más.
Si la evolución se alarga mucho o no existe una mejoría progresiva, debemos consultar.
¿Cómo evitar el contagio?
La gastroenteritis se transmite con facilidad.
Especialmente entre niños pequeños.
La medida más sencilla y eficaz es el lavado de manos con agua y jabón.
Debemos lavarnos:
- después de cambiar pañales;
- después de ir al baño;
- antes de cocinar;
- antes de comer;
- después de limpiar vómitos o deposiciones.
También debemos limpiar correctamente las superficies contaminadas y evitar compartir determinados utensilios mientras haya síntomas.
La higiene de manos es una de las principales medidas preventivas recomendadas por la OMS.
Rotavirus y vacunación
El rotavirus es una causa importante de gastroenteritis en bebés y niños pequeños.
Existe vacunación frente al rotavirus, administrada durante los primeros meses de vida.
La vacunación reduce de manera importante el riesgo de gastroenteritis grave por este virus.
La OMS incluye la vacunación frente al rotavirus entre las principales medidas preventivas de la enfermedad diarreica infantil.
¿Cuándo puede volver al colegio o guardería?
No existe una única regla aplicable a todas las situaciones.
En general, un niño con vómitos, diarrea frecuente, fiebre o mal estado no debería acudir.
Debe encontrarse suficientemente recuperado para participar normalmente en las actividades y reducir el riesgo de contagiar a otros niños.
Las escuelas infantiles pueden tener además protocolos propios.
Si existe una infección concreta confirmada, seguiremos las recomendaciones médicas correspondientes.
Errores frecuentes cuando un niño tiene gastroenteritis
Dar grandes cantidades de líquido de golpe
Cuando vomita, pequeñas cantidades frecuentes suelen tolerarse mejor.
Utilizar refrescos como suero
No tienen la composición adecuada.
Mantener varios días una dieta extremadamente restrictiva
La alimentación habitual puede recuperarse progresivamente según la tolerancia.
Suspender la lactancia
No debería hacerse rutinariamente.
Utilizar antibióticos por nuestra cuenta
La mayoría de las gastroenteritis infantiles no los necesitan.
Dar medicamentos de adultos para cortar la diarrea
No es recomendable.
Centrarnos únicamente en el número de deposiciones
El estado general y la hidratación son mucho más importantes.
Preguntas frecuentes sobre gastroenteritis en niños
¿Qué es lo más importante cuando un niño tiene gastroenteritis?
Mantener la hidratación. Si existen vómitos o diarrea importante, la solución de rehidratación oral es la opción adecuada para reponer agua y sales.
¿Qué hago si vomita el suero?
Espera unos minutos y vuelve a ofrecerlo en cantidades muy pequeñas y frecuentes. Si vomita continuamente y no consigue retener líquidos, consulta.
¿Puede beber solo agua?
Puede beber agua, pero cuando existen pérdidas importantes la solución de rehidratación oral repone mejor los electrolitos perdidos.
¿Puede comer normalmente?
Sí, según tolerancia. No es necesario mantener de forma rutinaria largas dietas restrictivas. Si no tiene hambre no debemos obligarlo.
¿Puede tomar leche?
En la mayoría de los niños no es necesario eliminar automáticamente la leche. La lactancia materna debe mantenerse. Si aparecen problemas concretos, el pediatra decidirá si es necesario modificar temporalmente la alimentación.
¿Necesita antibiótico?
Generalmente no. La mayoría de los casos tienen origen vírico. Los antibióticos solo deben utilizarse cuando existe una indicación médica concreta.
¿Cuándo tengo que preocuparme por la deshidratación?
Si orina muy poco, tiene la boca seca, llora sin lágrimas, está muy decaído, no consigue beber o vomita todo lo que toma, necesita valoración médica.
¿La diarrea puede durar varios días?
Sí. Puede persistir durante varios días aunque otros síntomas hayan desaparecido. Si dura 14 días o más se considera persistente y necesita valoración.
¿Debo llevarlo a urgencias si aparece sangre?
La presencia de sangre en las heces merece valoración médica, especialmente si se acompaña de fiebre, dolor o deterioro del estado general.
Para terminar
Cuando un niño tiene gastroenteritis es normal querer hacer algo para detener la diarrea o los vómitos cuanto antes.
Pero la prioridad es otra.
Evitar la deshidratación.
La solución de rehidratación oral, administrada poco a poco si existen vómitos, sigue siendo la herramienta fundamental.
Podemos mantener la lactancia.
Podemos volver a ofrecer alimentos normales según los tolere.
Y debemos observar al niño más que obsesionarnos únicamente con el número de deposiciones.
Si bebe.
Si orina.
Si está despierto y responde normalmente.
Si va recuperando energía.
Esos datos nos ayudan a valorar cómo está evolucionando.
Y cuando no consigue beber, aparecen signos de deshidratación, sangre en las heces, dolor intenso o un mal estado general, debemos buscar valoración médica.
La mayoría de las gastroenteritis infantiles se resolverán.
Nuestra principal tarea durante esos días es ayudar al niño a atravesarlas bien hidratado y vigilando las señales que realmente importan.
Bibliografía
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Asociación Española de Pediatría. Sales para rehidratación oral. Pediamécum.
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