Sepsis neonatal: síntomas, causas y señales de alarma en el recién nacido

Cuando tenemos un recién nacido en casa, cualquier pequeño cambio puede generar preocupación.

Come menos.

Está más dormido.

Parece respirar diferente.

Tiene fiebre.

O está más frío de lo habitual.

La mayoría de las veces estos cambios tendrán explicaciones que no son graves.

Pero durante los primeros días y semanas de vida existe una situación que debemos conocer: la sepsis neonatal.

No para vivir pendientes de cada gesto del bebé.

Sino porque la sepsis puede evolucionar rápidamente y sus primeras señales no siempre son claras.

Por eso, cuando un recién nacido presenta determinados síntomas, la recomendación no es esperar varios días a ver cómo evoluciona.

Necesita valoración médica.

¿Qué es la sepsis neonatal?

La sepsis es una respuesta grave del organismo frente a una infección que puede llegar a afectar al funcionamiento de diferentes órganos.

Cuando ocurre durante el periodo neonatal hablamos de sepsis neonatal.

El periodo neonatal comprende los primeros 28 días de vida.

Los recién nacidos son especialmente vulnerables a las infecciones porque su sistema inmunitario todavía está madurando.

Además, algunos bebés tienen un riesgo mayor, especialmente los prematuros, los de muy bajo peso o aquellos que necesitan hospitalización prolongada.

La Organización Mundial de la Salud considera la sepsis una urgencia médica y recuerda que los recién nacidos forman parte de los grupos con mayor riesgo de presentar complicaciones graves.

¿Sepsis y septicemia son lo mismo?

Durante años se utilizó mucho la palabra septicemia.

Actualmente se prefiere hablar de sepsis.

No significa simplemente que existan bacterias en la sangre.

La sepsis implica que la respuesta del organismo frente a una infección está provocando alteraciones que pueden afectar al funcionamiento de los órganos.

También puede existir una infección bacteriana en sangre —bacteriemia— sin que necesariamente exista sepsis.

Por eso son conceptos relacionados, pero no exactamente iguales.

Sepsis neonatal precoz y tardía

La sepsis neonatal suele clasificarse según el momento en el que aparecen los síntomas.

Sepsis neonatal precoz

Aparece durante los primeros días de vida y habitualmente está relacionada con microorganismos adquiridos antes o durante el parto.

Entre los principales microorganismos relacionados se encuentran Streptococcus agalactiae, conocido como estreptococo del grupo B, y Escherichia coli.

La Asociación Española de Pediatría señala como factores de riesgo importantes para la sepsis precoz la colonización materna por estreptococo del grupo B, la rotura prolongada de membranas y la infección intraamniótica.

Sepsis neonatal tardía

Aparece posteriormente.

Puede estar relacionada con microorganismos adquiridos después del nacimiento, tanto en la comunidad como durante una hospitalización.

Los bebés prematuros que necesitan catéteres, ventilación u otros procedimientos invasivos pueden tener un riesgo mayor de determinadas infecciones.

Pero la sepsis tardía también puede aparecer en recién nacidos que estaban en casa y aparentemente sanos.

Por eso debemos fijarnos en el estado del bebé y no únicamente en si tuvo factores de riesgo durante el parto.

¿Qué causa la sepsis neonatal?

Las infecciones bacterianas son una causa importante.

Pero la sepsis también puede aparecer asociada a otros microorganismos.

Entre ellos:

  • bacterias;
  • hongos;
  • algunos virus.

sepsis

El microorganismo responsable depende de muchos factores:

  • edad del recién nacido;
  • momento de aparición;
  • lugar donde se adquiere la infección;
  • prematuridad;
  • hospitalización previa;
  • procedimientos médicos;
  • circunstancias del parto.

Por eso no existe un único antibiótico válido para todas las situaciones.

El tratamiento debe decidirse en el hospital.

Síntomas de sepsis neonatal

Este es probablemente el apartado más importante.

Los síntomas de infección grave en un recién nacido pueden ser mucho menos evidentes que en un adulto.

Un bebé puede estar enfermo sin presentar una fiebre elevada.

Incluso puede tener una temperatura más baja de lo normal.

Entre las señales que pueden aparecer están:

  • dificultad para alimentarse;
  • deja de comer bien;
  • succión más débil;
  • está excesivamente dormido;
  • cuesta despertarlo;
  • se mueve poco;
  • está muy irritable;
  • respiración rápida;
  • dificultad para respirar;
  • quejido al respirar;
  • pausas respiratorias;
  • fiebre;
  • temperatura corporal anormalmente baja;
  • piel pálida;
  • piel azulada o moteada;
  • vómitos repetidos;
  • menor cantidad de orina;
  • convulsiones.

La OMS incluye entre las principales señales de infección grave neonatal la dificultad para alimentarse, las convulsiones, la respiración rápida, el tiraje torácico, la fiebre, la hipotermia y un bebé que se mueve únicamente cuando se le estimula o no se mueve.

Un recién nacido con fiebre necesita valoración

Este punto merece destacarse.

La fiebre en un recién nacido no debe manejarse igual que la fiebre de un niño de cinco años.

Un bebé de menos de 28 días con fiebre necesita valoración médica.

No debemos simplemente administrar un antitérmico y esperar hasta el día siguiente.

La fiebre puede deberse a diferentes causas, muchas de ellas leves, pero durante este periodo es necesario descartar infecciones potencialmente graves.

Y existe otra situación que también merece atención:

un recién nacido enfermo puede no tener fiebre.

Puede incluso encontrarse frío.

Temperatura baja en un recién nacido

Cuando pensamos en infección solemos buscar fiebre.

Pero en recién nacidos una infección grave puede producir hipotermia.

La OMS considera una temperatura inferior a 35,5 °C una señal de infección clínica grave dentro de sus criterios para recién nacidos y lactantes pequeños.

Esto no significa que cualquier medición baja implique sepsis.

La temperatura puede verse afectada por:

  • ambiente frío;
  • técnica de medición;
  • ropa;
  • baño reciente;
  • prematuridad.

Pero un bebé que está frío y además come mal, respira diferente, está letárgico o presenta otros cambios necesita valoración.

Dificultad para alimentarse

Una de las señales más importantes puede ser simplemente esta:

el bebé deja de comer como siempre.

Un recién nacido que normalmente se alimenta bien y de repente presenta una succión muy débil, se duerme inmediatamente durante todas las tomas o rechaza repetidamente pecho o biberón merece atención.

Naturalmente, una toma mala aislada no significa sepsis.

Lo que importa es el cambio global.

Especialmente cuando aparecen además:

  • decaimiento;
  • fiebre o temperatura baja;
  • vómitos;
  • dificultad respiratoria;
  • menos pañales mojados.

La OMS utiliza precisamente “no alimentarse bien” como uno de los principales signos clínicos de posible infección bacteriana grave en recién nacidos.

Respiración rápida o dificultad para respirar

Los recién nacidos pueden respirar de una manera algo irregular.

Eso puede resultar desconcertante para los padres.

Pero determinadas señales respiratorias necesitan valoración.

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Por ejemplo:

  • respiración persistentemente muy rápida;
  • quejido;
  • hundimiento importante del pecho al respirar;
  • pausas prolongadas;
  • color azulado;
  • dificultad evidente para respirar.

La OMS considera una frecuencia respiratoria de 60 respiraciones por minuto o más en los primeros días de vida una de las señales que pueden aparecer en infecciones graves, siempre dentro de una valoración clínica completa.

No necesitamos contar compulsivamente las respiraciones de un bebé sano.

Pero si vemos que respira claramente diferente o con esfuerzo, debemos pedir ayuda.

Letargo: cuando el bebé está demasiado dormido

Los recién nacidos duermen mucho.

Por eso puede ser difícil distinguir entre:

“está dormido”

y

“está demasiado apagado”.

Nos debe preocupar especialmente cuando existe un cambio respecto a su comportamiento habitual.

Por ejemplo:

  • cuesta muchísimo despertarlo;
  • apenas se mueve;
  • no responde como normalmente;
  • no consigue mantenerse despierto para comer;
  • parece flácido.

La OMS incluye la disminución importante del movimiento y la dificultad para despertar entre las señales que requieren atención.

Menos pañales mojados

La cantidad de orina también aporta información.

Un bebé que se alimenta peor y moja claramente menos pañales puede estar deshidratándose o presentar una enfermedad que necesita valoración.

La sepsis puede provocar una disminución de la producción de orina cuando afecta al funcionamiento del organismo.

La OMS incluye la ausencia o reducción importante de la micción entre los signos que pueden aparecer en niños con sepsis.

¿Qué es el shock séptico?

El shock séptico es una complicación grave de la sepsis.

Ocurre cuando la infección y la respuesta del organismo afectan de manera importante a la circulación y a la llegada de sangre y oxígeno a los tejidos.

Puede producir:

  • presión arterial baja;
  • pulso débil;
  • piel fría o moteada;
  • alteración del estado de conciencia;
  • poca producción de orina;
  • problemas respiratorios;
  • fallo de diferentes órganos.

No es algo que los padres deban intentar diagnosticar en casa.

El objetivo es identificar antes las señales de enfermedad grave y solicitar ayuda.

La sepsis puede evolucionar hacia shock, pero actuar rápidamente reduce el riesgo de complicaciones.

Factores de riesgo de sepsis neonatal

Cualquier recién nacido puede sufrir una infección.

Pero existen determinadas circunstancias asociadas con mayor riesgo.

Prematuridad

Los bebés prematuros tienen un sistema inmunitario más inmaduro y, además, pueden necesitar procedimientos hospitalarios que aumentan el riesgo de infección.

Bajo peso al nacer

Especialmente los bebés de muy bajo peso presentan una mayor vulnerabilidad.

Rotura prolongada de la bolsa

Cuando pasa mucho tiempo entre la rotura de membranas y el parto aumenta el riesgo de determinadas infecciones.

Infección materna durante el parto

La infección intraamniótica y otras infecciones maternas pueden aumentar el riesgo.

Colonización materna por estreptococo del grupo B

Por eso durante el embarazo se realizan pruebas para detectar este microorganismo y, cuando está indicado, se administra antibiótico durante el parto.

La profilaxis antibiótica intraparto ha reducido de forma importante la sepsis neonatal precoz por estreptococo del grupo B.

Catéteres y otros dispositivos invasivos

En recién nacidos hospitalizados, determinados dispositivos pueden aumentar el riesgo de infecciones asociadas a la atención sanitaria.

¿Cómo se diagnostica una sepsis neonatal?

No existe una única prueba capaz de confirmar o descartar inmediatamente todos los casos.

El diagnóstico combina:

  • síntomas;
  • antecedentes;
  • exploración;
  • análisis;
  • cultivos microbiológicos;
  • evolución clínica.

Una de las pruebas fundamentales es el hemocultivo.

Permite intentar identificar si existen bacterias en la sangre y cuál es el microorganismo responsable.

La AEP destaca el hemocultivo como prueba fundamental para confirmar una sepsis neonatal precoz cuando existe sospecha.

También pueden realizarse otros estudios:

  • hemograma;
  • proteína C reactiva;
  • procalcitonina;
  • análisis de orina;
  • cultivo de orina;
  • punción lumbar;
  • radiografía;
  • otras pruebas dependiendo de los síntomas.

¿Por qué pueden hacer una punción lumbar?

La sepsis neonatal puede asociarse con meningitis.

Por eso, en determinadas situaciones, los médicos necesitan analizar el líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar.

No se realiza a todos los bebés automáticamente.

Dependerá del estado del recién nacido, de los resultados iniciales y de la sospecha clínica.

La meningitis neonatal necesita un tratamiento específico y una duración de antibióticos diferente, por lo que es importante poder detectarla.

Tratamiento de la sepsis neonatal

La sepsis neonatal necesita tratamiento hospitalario.

Cuando existe una sospecha clínica importante, los médicos suelen iniciar antibióticos intravenosos de forma precoz mientras esperan los resultados de los cultivos.

Esto ocurre porque esperar muchas horas a conocer exactamente el microorganismo puede ser peligroso si realmente existe una infección grave.

Después el tratamiento puede modificarse cuando llegan los resultados.

La OMS destaca que el tratamiento antimicrobiano apropiado debe iniciarse rápidamente una vez identificada la sepsis.

La Asociación Española de Pediatría también señala el uso de antibioterapia intravenosa precoz ante una sospecha de sepsis neonatal.

¿Todos los bebés con factores de riesgo reciben antibióticos?

No necesariamente.

Este es uno de los aspectos que ha cambiado en los últimos años.

Administrar antibióticos a todos los recién nacidos sanos únicamente porque existe algún factor de riesgo también tiene inconvenientes.

Por eso muchas unidades neonatales utilizan estrategias basadas en:

  • factores de riesgo;
  • valoración clínica;
  • observación seriada;
  • calculadoras de riesgo en determinados contextos.

La AEP explica que la tendencia actual busca reducir la exposición innecesaria a antibióticos en recién nacidos que permanecen sanos, manteniendo una vigilancia clínica estrecha y tratando precozmente cuando aparecen signos de infección.

Esta decisión corresponde al equipo neonatal.

¿Por qué no debemos administrar antibióticos por nuestra cuenta?

Porque:

  • pueden no ser necesarios;
  • pueden ser el antibiótico equivocado;
  • la dosis depende del peso y edad;
  • pueden producir efectos adversos;
  • dificultan posteriormente determinados cultivos;
  • favorecen resistencias antimicrobianas.

Un recién nacido con sospecha de sepsis no necesita un antibiótico doméstico.

Necesita valoración hospitalaria.

¿Se puede prevenir la sepsis neonatal?

No todos los casos pueden prevenirse.

Pero algunas medidas reducen el riesgo de infecciones.

Lavado de manos

Es especialmente importante antes de tocar a un recién nacido y después de cambiar pañales.

la higiene de las manos

Las personas con síntomas infecciosos deberían extremar las precauciones.

Cuidado del cordón umbilical

Debe mantenerse limpio y seguir las recomendaciones recibidas al alta hospitalaria.

Si aparece:

  • enrojecimiento que se extiende alrededor del ombligo;
  • pus;
  • mal olor;
  • inflamación importante;

debemos consultar.

La OMS incluye la infección umbilical entre las posibles señales localizadas de infección neonatal.

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Vacunación durante el embarazo

Algunas vacunas administradas a la madre durante el embarazo ayudan a proteger al recién nacido durante sus primeros meses frente a determinadas infecciones.

Debemos seguir las recomendaciones sanitarias vigentes.

Prevención del estreptococo del grupo B

El cribado durante el embarazo y la administración de antibióticos durante el parto cuando están indicados han reducido de forma importante la enfermedad neonatal precoz causada por este microorganismo.

Lactancia materna

La OMS incluye la lactancia entre las medidas que contribuyen a proteger al recién nacido frente a infecciones.

Qué observar después de llegar a casa con el bebé

No necesitamos convertirnos en profesionales sanitarios.

Pero sí conocer a nuestro bebé.

Observamos:

cómo come;

cómo respira;

cómo se mueve;

su color;

si moja pañales;

cómo responde cuando lo cogemos;

si su comportamiento cambia.

Los padres suelen detectar muy bien cuando algo “no es como siempre”.

La OMS recomienda precisamente consultar cuando existe algo preocupante en el comportamiento o estado del recién nacido.

Cuándo buscar atención médica urgente

En un recién nacido debemos buscar valoración médica urgente ante situaciones como:

  • fiebre;
  • temperatura anormalmente baja junto con mal estado;
  • dificultad para respirar;
  • respiración muy rápida o con quejido;
  • coloración azulada;
  • convulsiones;
  • bebé muy flácido;
  • cuesta despertarlo;
  • deja de alimentarse correctamente;
  • vomita repetidamente y no retiene las tomas;
  • deja de mojar pañales como de costumbre;
  • empeora rápidamente;
  • algo en su estado nos preocupa de forma importante.

No es necesario que aparezcan todas.

Una sola señal grave puede justificar atención.

La OMS insiste en que reconocer estos signos de peligro y actuar rápidamente es fundamental en los recién nacidos.

¿Debemos esperar a ver si se le pasa?

Con un recién nacido y una señal clara de enfermedad grave, no.

Especialmente ante:

fiebre;

dificultad respiratoria;

rechazo persistente del alimento;

convulsiones;

alteración importante del estado de conciencia.

Es preferible que un profesional valore al bebé y finalmente no exista una infección grave a esperar demasiado ante una verdadera sepsis.

Errores frecuentes al pensar en sepsis neonatal

Creer que siempre produce fiebre

Puede producir fiebre, pero también temperatura baja.

Pensar que si no llora es porque está tranquilo

Un recién nacido excesivamente apagado puede estar enfermo.

Esperar a que aparezcan muchos síntomas

Las primeras señales pueden ser inespecíficas.

Dar un antibiótico que tenemos en casa

No debe hacerse.

Pensar que una sepsis solo ocurre durante el parto

Existe sepsis precoz y también tardía.

Confundir sepsis con cualquier infección

No todas las infecciones provocan sepsis.

Pensar que podemos diagnosticarla en casa

No podemos.

Nuestro papel es detectar que el bebé está enfermo y buscar valoración.

Preguntas frecuentes sobre sepsis neonatal

¿Qué es exactamente la sepsis neonatal?

Es una respuesta grave del organismo del recién nacido frente a una infección que puede afectar al funcionamiento de diferentes órganos. Necesita atención médica urgente.

¿A qué edad puede aparecer?

Se denomina neonatal durante los primeros 28 días de vida. Puede aparecer muy pronto después del parto o posteriormente.

¿La sepsis neonatal siempre provoca fiebre?

No. Un recién nacido con sepsis puede tener fiebre, temperatura normal o incluso temperatura anormalmente baja.

¿Cómo empieza una sepsis en un recién nacido?

Puede comenzar con síntomas poco específicos: comer peor, estar más dormido, moverse menos, respirar más rápido, vomitar o presentar cambios de temperatura.

¿Un bebé que no quiere comer puede tener sepsis?

Puede tener muchas causas diferentes, pero la dificultad nueva y persistente para alimentarse es una de las señales que merece valoración en un recién nacido, especialmente si aparece junto a otros síntomas.

¿La sepsis neonatal tiene tratamiento?

Sí. El tratamiento hospitalario incluye habitualmente antibióticos intravenosos cuando existe sospecha de infección bacteriana, además de soporte respiratorio, circulatorio u otras medidas cuando son necesarias.

¿Todos los recién nacidos con riesgo reciben antibióticos?

No necesariamente. Dependiendo del caso, los equipos neonatales pueden utilizar vigilancia clínica y evaluación del riesgo para evitar tratamientos innecesarios en bebés que permanecen asintomáticos.

¿La sepsis neonatal puede prevenirse?

Algunos casos sí pueden prevenirse mediante medidas como higiene de manos, prevención de infecciones durante el embarazo y parto, profilaxis frente al estreptococo del grupo B cuando está indicada, vacunación y buenas prácticas de atención neonatal.

¿Qué hago si mi recién nacido tiene fiebre?

Busca valoración médica. Durante el periodo neonatal la fiebre necesita una evaluación específica.

¿Qué hago si simplemente noto a mi bebé “raro”?

Si es un recién nacido y notas un cambio importante en su alimentación, respiración, respuesta, movimiento o aspecto general, consulta. No necesitas esperar a tener un diagnóstico para pedir ayuda.

Para terminar

La sepsis neonatal es una enfermedad grave.

Pero conocerla no significa vivir con miedo durante las primeras semanas de nuestro bebé.

Significa saber reconocer lo que realmente importa.

Un recién nacido que come bien, moja pañales, responde normalmente y mantiene un buen estado general no necesita que busquemos constantemente síntomas.

Pero cuando aparece un cambio importante debemos escucharlo.

Come peor.

Cuesta despertarlo.

Respira con dificultad.

Tiene fiebre.

Está anormalmente frío.

Deja de mojar pañales.

Está muy pálido o azulado.

Esas señales no sirven para diagnosticar una sepsis desde casa.

Sirven para decirnos algo mucho más sencillo:

este bebé necesita que lo valore un profesional.

Y en una enfermedad en la que el tratamiento precoz puede ser decisivo, esa es probablemente la información más importante que una familia necesita conocer.

Bibliografía

World Health Organization. Sepsis. WHO.

World Health Organization. (2025). Essential Newborn Care Course. Second edition. World Health Organization.

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López Castillo, M. C., & Fernández Carretero, L. ¿Qué hay de nuevo en el manejo de la sepsis neonatal precoz? Continuum. Asociación Española de Pediatría.

Fleiss, N., Schwabenbauer, K., Randis, T. M., & Polin, R. A. (2023). What’s new in the management of neonatal early-onset sepsis? Archives of Disease in Childhood – Fetal and Neonatal Edition, 108, 10–14.

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