10 juguetes Montessori para niños de 1 año: guía para elegir

Cuando buscamos juguetes Montessori para niños de 1 año, es fácil acabar un poco perdido.

Torres de madera.

Cajas de permanencia.

Puzles.

Encajables.

Juguetes de clasificación.

Paneles con cerraduras.

Y prácticamente cualquier objeto de madera en tonos neutros acompañado de la palabra “Montessori”.

Pero aquí conviene aclarar algo desde el principio:

no todo juguete de madera es Montessori y un juguete no se convierte en Montessori simplemente porque lo diga su caja.

De hecho, el método desarrollado por María Montessori habla principalmente de materiales, ambiente preparado, autonomía, observación y actividades adaptadas al momento de desarrollo del niño.

Por eso, más que buscar una etiqueta, resulta mucho más útil entender qué características debería tener un buen juguete para un niño de un año.

A esa edad no necesitamos enseñar números, letras ni colores a toda velocidad.

Necesitamos objetos seguros que permitan agarrar, introducir, sacar, abrir, cerrar, apilar, transportar y repetir.

Muchas veces, cuanto más sencillo sea el juguete, más posibilidades ofrece.

¿Existen realmente los juguetes Montessori?

En sentido estricto, Montessori no es una marca de juguetes.

Dentro de un ambiente Montessori se utilizan materiales diseñados para determinadas actividades y capacidades.

Pero gran parte de lo que encontramos actualmente en tiendas son realmente juguetes inspirados en principios Montessori.

Y no pasa nada.

El problema aparece cuando pensamos que un juguete es educativo simplemente porque lleva esa palabra.

Un juguete electrónico lleno de botones, luces y sonidos no se convierte en Montessori por fabricarlo en madera.

Y una torre de madera tampoco garantiza por sí sola ningún resultado especial en el desarrollo.

Lo importante es qué permite hacer al niño.

Qué buscar en un juguete Montessori para un niño de 1 año

A los doce meses existe una enorme variabilidad.

Algunos niños están empezando a caminar.

Otros llevan un tiempo haciéndolo.

Algunos utilizan varias palabras.

Otros se comunican principalmente mediante gestos y sonidos.

Por eso la edad indicada en una caja solo debería ser una primera referencia.

También tenemos que observar al niño que tenemos delante.

Que permita una acción clara

Los juguetes más interesantes para esta edad suelen tener una función comprensible.

Meter una pelota.

Sacar un objeto.

Apilar.

Encajar.

Abrir.

Cerrar.

Transportar.

Empujar.

El niño puede repetir la acción muchas veces y observar qué ocurre.

Esa repetición que a nosotros puede parecernos aburridísima forma parte de su manera de explorar.

Que el niño pueda utilizarlo con poca ayuda

No significa que tenga que saber usarlo inmediatamente.

Podemos mostrarle una vez.

Después dejamos que pruebe.

Si el juguete necesita constantemente un adulto pulsando botones, colocando piezas o explicando qué hacer, probablemente el protagonismo ha pasado del niño al adulto.

Que no haga todo por él

Hay juguetes que solo necesitan que el niño pulse un botón.

El juguete canta.

Se ilumina.

Gira.

Habla.

Y el niño observa.

No significa que estén prohibidos.

Pero si buscamos materiales que favorezcan una exploración más activa, suelen ser más interesantes aquellos en los que la acción principal la realiza el niño.

Que sea sencillo

Un juguete no necesita diez funciones.

Un encajable puede servir simplemente para introducir una pieza en un lugar.

Una torre puede servir para apilar.

Una caja puede permitir abrir y cerrar.

Esa simplicidad favorece que el niño pueda comprender progresivamente la relación entre lo que hace y lo que ocurre.

Que sea seguro

Este criterio está por encima de cualquier filosofía educativa.

A un año muchos niños todavía exploran objetos con la boca.

Por eso debemos comprobar:

  • edad recomendada por el fabricante;
  • ausencia de piezas pequeñas;
  • resistencia del material;
  • que no haya bordes peligrosos;
  • pinturas y acabados apropiados;
  • ausencia de piezas que puedan desprenderse;
  • cumplimiento de la normativa de seguridad correspondiente.

La etiqueta “Montessori” nunca sustituye estas comprobaciones.

¿Tiene que ser de madera?

No.

Esta es probablemente una de las mayores confusiones alrededor de Montessori.

La madera puede resultar agradable porque ofrece peso, temperatura y textura diferentes al plástico.

También puede ser resistente.

Pero el material por sí solo no convierte un juguete en mejor.

Hay excelentes objetos de metal, tela, silicona o plástico adecuados para niños.

Y también existen juguetes de madera muy poco interesantes.

Priorizaría:

seguridad;

función;

durabilidad;

tamaño adecuado;

facilidad de manipulación.

Después podemos valorar el material.

1. Caja de permanencia del objeto

Es uno de los materiales más asociados actualmente con propuestas Montessori para bebés y niños pequeños.

Habitualmente consiste en una caja con una abertura por la que el niño introduce una pelota u otro objeto grande.

La pelota desaparece y vuelve a aparecer.

La acción es sencilla:

introducir.

observar.

recuperar.

repetir.

Y volver a empezar.

A un adulto puede parecerle un juego de treinta segundos.

Un niño puede repetirlo muchísimas veces.

Qué buscar

La pelota debe ser suficientemente grande para no representar riesgo de atragantamiento.

La caja tiene que ser resistente y estable.

Y el mecanismo debería ser sencillo.

No necesitamos luces ni sonidos cada vez que aparece la pelota.

2. Torre de aros grandes

Las torres de apilar son un clásico por una buena razón.

Permiten agarrar.

Transportar.

Sacar.

Introducir.

Apilar.

Y tirar todo al suelo, que probablemente será una de las partes favoritas del juego.

Al principio puede que el niño no coloque los aros siguiendo ningún orden.

No importa.

No hace falta corregir constantemente:

“No, ese va primero”.

Está manipulando y descubriendo.

Ya habrá tiempo para ordenar por tamaño.

Mejor pocos aros

Para un niño de un año, una torre sencilla suele ser suficiente.

No necesita doce colores, números escritos y diferentes texturas en cada pieza.

3. Vasos apilables

Son uno de esos juguetes sencillos que ofrecen bastantes posibilidades.

Podemos:

apilar.

encajar unos dentro de otros.

llenar con agua.

vaciar.

esconder un objeto.

hacer torres.

utilizarlos en el baño.

No son un “material Montessori oficial”, pero encajan bastante bien con la idea de ofrecer objetos simples que el niño pueda utilizar activamente.

Además, suelen durar bastante porque la forma de jugar cambia conforme crece.

4. Puzles de una sola pieza

Los grandes puzles con pomo pueden ser interesantes cuando el niño empieza a controlar mejor los movimientos de las manos.

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No empezaría con un puzle de veinte animales.

Mejor algo mucho más sencillo.

Una pieza.

Después dos.

Y progresivamente más.

El objetivo inicial no es que aprenda dónde viven los animales.

Es agarrar una pieza, orientarla e intentar colocarla.

No le resuelvas constantemente el problema

Podemos esperar.

Observar.

Y ayudar solo cuando realmente lo necesita.

Si colocamos nosotros cada pieza en cuanto falla, eliminamos precisamente la parte más interesante: probar otra vez.

5. Encajables sencillos

Una caja con una abertura grande y una pieza que debe introducirse puede resultar más apropiada inicialmente que un clasificador con diez formas diferentes.

Conforme aumente la habilidad podemos introducir:

círculos.

cubos.

otras formas.

Pero no existe ninguna necesidad de empezar con todas al mismo tiempo.

Menos puede ser más.

6. Pelotas de diferentes tamaños y texturas

Rodar una pelota.

Perseguirla.

Cogerla.

Transportarla.

Devolverla.

Las pelotas son materiales extraordinariamente sencillos.

Podemos utilizar diferentes tamaños siempre que sean seguros para la edad.

También pueden variar ligeramente en:

peso;

textura;

material.

No necesitamos explicar nada.

Podemos sentarnos enfrente y hacerla rodar.

El intercambio también introduce un componente social dentro del juego.

7. Instrumentos musicales sencillos

Un pequeño tambor adecuado para niños.

Unas maracas certificadas para su edad.

Un xilófono sencillo.

Permiten descubrir relaciones muy claras:

golpeo y suena.

muevo y suena.

paro y deja de sonar.

Además podemos jugar juntos.

Hacemos un ritmo sencillo.

Esperamos.

Repetimos.

No necesitamos que el instrumento reproduzca automáticamente veinte canciones.

8. Cajas para abrir y cerrar

A esta edad muchos niños sienten auténtica fascinación por:

tapas;

puertas;

cajones;

interruptores;

cierres.

En lugar de luchar constantemente contra esa curiosidad podemos ofrecer objetos seguros que permitan practicar algunas de esas acciones.

Una caja sencilla con tapa puede generar más interés que un juguete muy sofisticado.

Podemos esconder dentro un objeto grande.

Abrir.

Encontrarlo.

Cerrar.

Volver a empezar.

9. Objetos para transportar

Alrededor del año empieza una etapa en la que muchos niños disfrutan llevando objetos de un lugar a otro.

Una cesta pequeña y ligera puede convertirse en un gran material de juego.

Introduce tres o cuatro objetos grandes y seguros.

El niño puede:

sacarlos;

transportarlos;

volver a meterlos;

llevar la cesta.

Son acciones relacionadas con la vida cotidiana y con la autonomía que progresivamente irá desarrollando.

10. Objetos de vida práctica

Aquí nos acercamos especialmente a la filosofía Montessori.

No siempre necesitamos un juguete.

Una pequeña cuchara adecuada.

Un vaso infantil.

Una esponja.

Un paño.

Un cepillo.

Una cesta.

Objetos reales, adaptados al tamaño y capacidades del niño, pueden resultar muy interesantes.

Con nuestra ayuda puede empezar a:

limpiar algo que se ha derramado;

llevar su vaso;

guardar un objeto;

poner algo dentro de una cesta.

No esperamos que haga correctamente una tarea doméstica.

Está empezando a participar.

Y esa participación es importante.

Los mejores juguetes Montessori pueden no ser juguetes

Esta idea merece un apartado propio.

Un niño de un año muchas veces ignora un juguete de 40 euros para jugar con una caja.

No es extraño.

Una caja permite:

abrir.

cerrar.

meter.

sacar.

transportar.

esconder.

Los adultos tendemos a valorar los juguetes por el número de funciones que anuncian.

Los niños no necesariamente.

Algunos de los mejores materiales para esta etapa pueden ser objetos cotidianos cuidadosamente seleccionados.

Una cesta.

Un recipiente.

Una cuchara.

Una esponja.

Una tela.

Siempre debemos comprobar antes que sean completamente seguros para su edad.

¿Cuántos juguetes necesita un niño de 1 año?

Probablemente menos de los que pensamos.

Cuando hay demasiados objetos disponibles al mismo tiempo puede resultar más difícil elegir y mantener el juego.

Podemos dejar una pequeña selección accesible y guardar el resto.

Después rotarlos.

No hace falta hacerlo según un calendario.

Cuando vemos que algunos materiales han perdido completamente el interés podemos cambiarlos.

Y quizá, cuando vuelvan unas semanas después, parezcan nuevos.

Cómo organizar los juguetes al estilo Montessori

Aquí la organización del ambiente sí tiene bastante sentido.

Podemos utilizar una estantería baja y accesible.

Pocos materiales.

Cada uno visible.

Sin una enorme caja en la que todos los juguetes estén mezclados.

Esto permite que el niño empiece a elegir.

También facilita progresivamente que participe en guardar.

Pero debemos mantener expectativas realistas.

Un niño de doce meses no va a ordenar perfectamente su habitación porque tengamos una estantería Montessori.

Podemos empezar juntos.

“Guardamos la pelota aquí”.

Poco a poco comprenderá la rutina.

Si quieres profundizar en cómo introducir estos hábitos sin convertirlos en una obligación rígida, puedes consultar nuestra guía sobre cómo crear una rutina diaria para niños.

Montessori y autonomía a los 12 meses

Autonomía no significa dejar solo al niño para que resuelva todo.

Significa permitir que participe en aquello que puede hacer.

Quizá tarde mucho más en intentar meter un objeto dentro de una caja que si lo hacemos nosotros.

Pero precisamente esa es la experiencia.

Podemos preparar un entorno en el que determinadas cosas sean accesibles y seguras.

Después observar.

Esto conecta directamente con el desarrollo propio de esta etapa.

En nuestra guía sobre desarrollo infantil de 0 a 6 años explicamos por qué las expectativas deben adaptarse al momento evolutivo del niño y no a una lista rígida de habilidades.

Montessori y juego sensorial

Muchos materiales sencillos ofrecen experiencias sensoriales de manera natural.

Madera.

Metal.

Tela.

Agua.

Diferentes pesos.

Temperaturas.

Texturas.

Pero no necesitamos etiquetar cada experiencia como Montessori.

El niño simplemente está explorando.

Si buscas propuestas complementarias sin necesidad de comprar juguetes, puedes consultar nuestras 10 actividades sensoriales para niños fáciles de hacer en casa o en el aula.

Combinar algunos materiales con actividades cotidianas suele ser suficiente.

¿Montessori es mejor que otros métodos?

Aquí conviene evitar respuestas demasiado simples.

La educación Montessori cuenta con más de un siglo de historia y existen estudios que han encontrado resultados positivos en diferentes ámbitos.

Una revisión sistemática publicada en 2023 encontró ventajas medias de la educación Montessori frente a la educación convencional en diferentes resultados académicos y no académicos (Randolph et al., 2023).

Pero hay algo importante.

Esos estudios analizan programas educativos Montessori, no si comprar una torre de madera a un niño de un año aumenta su inteligencia.

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Son cosas completamente diferentes.

Además, la investigación ha señalado que la fidelidad con la que se aplica el método puede influir en los resultados.

Por eso no deberíamos utilizar la evidencia sobre escuelas Montessori para promocionar cualquier producto que lleve “Montessori” escrito en la caja.

Cuidado con el marketing Montessori

Hoy podemos encontrar prácticamente de todo:

cama Montessori;

torre Montessori;

arco Montessori;

libro Montessori;

puzle Montessori;

mesa Montessori;

cesta Montessori.

Algunos productos pueden estar bien diseñados.

Otros simplemente utilizan el término porque vende.

Antes de comprar, olvida durante un momento la palabra Montessori y pregúntate:

¿Qué puede hacer mi hijo con esto?

¿Puede manipularlo?

¿Es seguro?

¿Entiende progresivamente cómo funciona?

¿Puede utilizarlo sin que el juguete haga todo por él?

¿Es adecuado para su edad?

¿Ofrece algo que no tenga ya?

Estas preguntas resultan mucho más útiles que cualquier etiqueta comercial.

Qué evitar al comprar juguetes para niños de 1 año

Piezas pequeñas

Es la prioridad.

A esta edad muchos niños siguen llevándose objetos a la boca.

Comprueba siempre las indicaciones del fabricante y el estado del juguete.

Juguetes demasiado complejos

Cinco botones.

Cuatro luces.

Una pantalla.

Música.

Voces.

Animaciones.

Más funciones no significan necesariamente más posibilidades de aprendizaje.

Comprar por adelantado

Un juguete pensado para un niño de tres años no se vuelve adecuado porque nuestro hijo sea “muy espabilado”.

Las recomendaciones de edad también incluyen aspectos de seguridad.

Comprar demasiado

No hace falta llenar una habitación.

Una buena selección pequeña y variada puede ofrecer muchísimo juego.

Obsesionarnos con los colores neutros

Montessori no significa beige.

Un objeto puede ser rojo, azul o amarillo y seguir permitiendo una actividad sencilla y autónoma.

La estética de las redes sociales no es un principio pedagógico.

Pensar que caro significa educativo

Tampoco.

Hay materiales magníficos que cuestan poco.

Y objetos cotidianos que ofrecen excelentes oportunidades de exploración.

Cómo elegir según tu hijo

Podemos observar qué está intentando hacer últimamente.

¿Introduce todo dentro de recipientes?

Busca un encajable sencillo.

¿Intenta apilar?

Ofrece vasos o bloques grandes.

¿Quiere transportar cosas?

Una cesta puede funcionar.

¿Abre todos los cajones?

Busca un material seguro para abrir y cerrar.

¿Está fascinado con las pelotas?

No necesita otro juguete diferente solo porque “le toca” según una lista.

Montessori concede mucha importancia precisamente a la observación.

En lugar de comprar lo que supuestamente necesita un niño de doce meses, mira qué necesita ese niño concreto.

¿Y si no juega como debería?

No existe una única manera correcta de utilizar todos los juguetes.

Le damos una torre de aros y empieza a hacerlos rodar.

No pasa nada.

Le ofrecemos una cesta para transportar y se la pone en la cabeza.

También puede ocurrir.

Podemos mostrar la función del material.

Pero no necesitamos corregir constantemente.

La exploración también forma parte del juego.

Preguntas frecuentes sobre juguetes Montessori para niños de 1 año

¿Qué juguete Montessori es mejor para un niño de 1 año?

No existe uno universalmente mejor. Las cajas de permanencia, torres de aros, vasos apilables, encajables sencillos, pelotas y materiales de vida práctica pueden ser interesantes dependiendo de las capacidades e intereses del niño.

¿Los juguetes Montessori tienen que ser de madera?

No. La madera se utiliza con frecuencia, pero un objeto no es Montessori por su material. Seguridad, sencillez, posibilidad de manipulación y adecuación a la edad son criterios más importantes.

¿Los juguetes Montessori hacen a los niños más inteligentes?

No existe evidencia que permita afirmar que comprar determinados juguetes Montessori aumente la inteligencia. La investigación sobre Montessori estudia principalmente programas educativos completos, que es algo muy diferente.

¿Cuántos juguetes debería tener disponibles un niño de un año?

No existe un número exacto. Una selección pequeña y accesible puede ser suficiente. Podemos guardar parte de los juguetes y rotarlos cuando pierdan interés.

¿Son mejores los juguetes sin luces ni sonidos?

No es necesario prohibir los juguetes electrónicos. Sin embargo, los objetos sencillos en los que la acción depende principalmente del niño pueden ofrecer oportunidades diferentes de manipulación y exploración.

¿Merece la pena pagar más por un juguete que diga Montessori?

No necesariamente. Valora el juguete por su seguridad, construcción, función y posibilidades de uso. La palabra Montessori en el embalaje no garantiza ninguna de esas características.

¿Puedo hacer actividades Montessori sin comprar juguetes?

Sí. Muchas actividades relacionadas con autonomía y vida práctica utilizan objetos cotidianos: guardar, transportar, limpiar, abrir, cerrar o participar en pequeñas tareas adaptadas a la edad.

¿A qué edad se puede empezar con Montessori?

No hace falta establecer una edad exacta para aplicar ideas como preparar un entorno seguro, permitir autonomía progresiva, observar al niño y ofrecer actividades apropiadas a su desarrollo.

Para terminar

Si buscas juguetes Montessori para un niño de 1 año, intenta no empezar por la etiqueta.

Empieza por tu hijo.

Observa qué hace.

Qué intenta aprender.

Qué repite.

Qué le interesa.

Después busca algo sencillo que le permita practicarlo con seguridad.

Puede ser una caja de permanencia.

Una torre.

Un encajable.

Una pelota.

Una cesta.

O quizá simplemente una cuchara y un recipiente.

No necesitamos convertir nuestra casa en un aula Montessori.

Ni comprar todos los juguetes que aparecen en internet.

A esta edad, un buen material debería hacer algo bastante sencillo:

dejar espacio para que sea el niño quien haga.

Bibliografía

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Lillard, A. S. (2012). Preschool children’s development in classic Montessori, supplemented Montessori, and conventional programs. Journal of School Psychology, 50(3), 379–401.

Montessori, M. (1912/1964). The Montessori Method. Schocken Books.

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